Look Right
El sábado me perdí, para mi fortuna. Hice de un canal del Támesis mi guía y me dejé llevar, con la soltura del río. Al correr y agotar el oxígeno consigo unirme con intimidad y con instinto a ese yo que ya fui antes de ser nada. Cuando la naturaleza me pide más sangre para dejarse explorar, yo soy un aventurero diferente. Para escribir estas líneas le di reposo a este agitado mamífero que habita en mí. Preferí saberme delicado y mortal, quizá sin otra inmortalidad que la de estas palabras.
Al correr a menudo no llevo un reloj por no querer domesticar los minutos. Al hacer del presente mi mejor destino, trato de no añadir equipaje a un viaje en el que ya se nos agota el tiempo. Sé que en cualquier alto del camino aguarda una pregunta para los que se paran a escuchar. Yo cedí mi voz a la intuición para que pronunciase todas las respuestas. Aprendí, sin saberlo, que el significado no se encuentra sino desde la prudente lejanía.
A esta ciudad la habita el entusiasmo vertiginoso de quien se atreve a caminarla. No mueven los pies sino el deseo o el temor de no ser uno, o el de ser sólo uno más, o el de no ser los otros, o el de ser simplemente todos. Quien quiso ser, quien finge ser, quien no pudo ser, quien nunca ha sido. Callados nos miramos y vemos en los ojos de desconocidos el reflejo de uno mismo. Pasará que nunca volveremos a vernos, que nos olvidemos. Al emprender nuestras búsquedas no podemos evitar cruzar nuestros caminos y quizá descubrir la belleza. Al enamorarnos somos rehenes porque ya no somos dueños de lo que sentimos. Alguien se puede dejar querer como se deja esta ciudad: con la amable serenidad que inspiran las nubes grises. Los coches llevan un sentido distinto y yo a menudo me equivoco al predecirlo. Look right.
En Camden Town una salvaje variedad te desafía. Atiendo con inocente curiosidad al color y a la forma de otras vidas. Al mirar solo uno o dos segundos de ellas mi imaginación cree ser dueña de todos sus instantes. Pero me equivoco; una vida puede ser muchas, pensé. Look right.
No pretendo saber qué cosa es la felicidad. Cuando zozobra volvéis y en el breve espacio que roban las olas me preguntáis si de verdad creo que no os necesito. En mi mochila llevo siempre mi ancla en este océano que me mueve. Vivo sin juzgar mi vida porque así quiero encontrar mi don y mi tarea. Dicen que los ojos son un buen reflejo del alma. Look right.
Al final del día me espera un tesoro. Juntos pintamos paisajes con música y con palabras, y nada más echamos en falta para permanecer despiertos. Al hablar sobre la conciencia me sorprendí al resistirme a la idea de ser alguien capaz de conocer perfectamente la mente desde fuera. Propuse entender la sensación de estar vivo como algo más que la descripción física de una sustancia. No supe confesar un leve conflicto: mi razón se entusiasma sin motivo al mantener vivo un misterio solamente humano. Estuvimos de acuerdo en compartir la admiración y en hallar la felicidad en esta efímera experiencia.